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miércoles, 22 de marzo de 2017

“Reflexión sobre las tecnologías de la información y la comunicación en la escuela”

                                                                  Junio 2015



INTRODUCCIÓN

El presente ensayo toma como punto de partida un artículo del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación llamado “Tecnologías de la información y la comunicación en la escuela”. Su  coordinadora, Viviana Minzi, plantea un recorrido teórico y analítico sobre los últimos cambios y transformaciones producidas en la sociedad actual.
Su eje principal son las tecnologías multimediales y digitales que surgieron en los últimos tiempos así como su impacto en la institución escolar.
Del artículo se desprende una serie de preguntas orientadas a un acto reflexivo tanto de la propia historia personal del lector como de la realidad cognoscible.
El punto de partida del proceso se encuentra en la búsqueda de respuestas a aquellas preguntas y en la hipótesis de que es importante la articulación de las TIC con la escuela ya que posibilita la apertura del mundo para el joven y un nuevo recurso didáctico para el docente.

DESARROLLO

Quienes estamos formándonos en el campo de la docencia y/o quienes ya tuvimos nuestras primeras experiencias, comprendemos que realizar una reflexión sobre el mundo actual implica, tal y como señala Viviana Minzi[1], la inevitable marca de nuestra subjetividad como condición de posibilidad de conocimiento:
“…Al ser contemporáneos de los acontecimientos sociales, políticos, culturales, económicos y educativos que intentamos comprender, se colarán en nuestras interpretaciones, la historia personal y las marcas que las situaciones nos han dejado como experiencia.”
Sin duda, cada persona lleva consigo su trayectoria personal. Si uno ya es un adulto, puede ver hacia el pasado y reconocerlo como parte del tiempo que ya no es. Sin embargo, aunque parezca una etapa “superada”, es imprescindible volver sobre “lo que ya estaba escrito” para reflexionar sobre el presente.
Entre las diferentes etapas de nuestra historia personal, la juventud es un recorrido fundamental. No se da en todas las culturas ni en todos los tiempos de la misma manera. De hecho, cada adolescente es único, es una mezcla de procesos conscientes e inconscientes donde los diversos caminos recorridos y la historia individual de cada uno juegan entre sí.
Entonces, ¿Qué recuerdos de mi propia juventud me invaden en este momento?, ¿Cómo eran mis días durante casi toda la primera década del nuevo siglo? ¿Cómo influye mi propia juventud en el modo de ver el mundo actual?
Durante los primeros años de adolescencia, el mundo se presentaba como fuente de importantes estímulos y desafíos. La escuela presentaba los suyos, desde el ámbito del conocimiento hasta la interacción tanto con pares como con adultos. A su vez, por fuera de ella, se extendían las posibilidades de conformar lazos sociales y amistades en sitios como los clubes de barrio y colonias de verano, que a su vez eran fuente importante de entretenimiento.
Pero el mundo presentaba también otra perspectiva, otra cara: por esos tiempos, los mayores pronunciaban cada vez más seguido la palabra “crisis” y los jóvenes veíamos como aquel término era aplicable, por ejemplo, tanto a la situación económica del país en el año 2001 como también al surgimiento de nuevos conflictos bélicos entre los Estados Unidos y países de Medio Oriente. A través de la televisión veíamos como las amenazas eran globales y como la inseguridad y la desesperación eran moneda corriente.
Por otro lado, también éramos testigos de la introducción de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana. Las computadoras ya no sólo estaban en la sala de computación de nuestra escuela. Podíamos comprar una y tenerla en casa. Podíamos comunicarnos con nuestros amigos y compañeros a través del MSN para hablar de cualquier cosa menos de la escuela. Bueno, en realidad a veces nos pasábamos la tarea pero ¿Quién podía culparnos?
Todo era inmediatez y efectividad a la hora de comunicarnos a través de internet. La información se multiplicó pero también era necesario capacitarnos. En la escuela secundaria fueron apareciendo poco a poco talleres y materias relacionadas con este nuevo fenómeno. Cursos sobre “Word” o “Exel” o las materias llamadas TIC, pasaron a formar parte de la currícula escolar, como contenido fundamental para que los jóvenes asimilemos.
En efecto, las formas para relacionarnos con nuestros amigos y con nuestros padres fueron cambiando (y ampliándose). Conformábamos amistades o interactuábamos con personas de otras localidades y hasta de otros países, buscábamos foros que se relacionaran con nuestros gustos e intereses y creábamos páginas en Fotolog para subir fotos y realizar comentarios. Hasta que surgió Facebook y Twitter y este tipo de funciones se diversificó.
Los jóvenes fuimos adquiriendo tanto conocimiento a través de las nuevas tecnologías que algunos imaginábamos un futuro laboral en contacto con ellas. Y los que no, no podían dejar de valorar la importancia, por ejemplo, de internet en la vida misma, como una extensión de nuestras posibilidades o como una herramienta importante al alcance de nuestras manos.
Al mismo tiempo, nuestros padres nos demandaban conocimientos porque querían saber cómo funcionaban esas nuevas tecnologías. Incluso actualmente, seguimos en una situación en la que los adultos aprenden de los más jóvenes.
De lo antedicho se desprende que con el avance de las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de las instituciones educativas, surgió la necesidad de diseñar y desarrollar políticas educativas que contemplen el acceso universal a los recursos informáticos y a internet.
A partir de éstas políticas es posible identificar dos de las funciones más importantes de las TIC en las escuelas[2]:
La primera de ellas está relacionada con la posibilidad que brindan las nuevas tecnologías de acceder a un amplio caudal de conocimiento. De esta manera, el mundo se abre, es decir, se expande aún más para el joven, que deja de estar aislado y sentirse excluido para abrirse a su propio país y al mundo.
Por otro lado, las TIC son un recurso didáctico que los docentes pueden adoptar a la hora del proceso enseñanza-aprendizaje. Por ejemplo, en sus orígenes, la escuela adoptó como una tecnología o un recurso al pizarrón. Los tiempos que corren colocan sobre la mesa un nuevo instrumento digno de ser tenido en cuenta.
Ahora bien, más allá de las políticas que parten del estado y la articulación que los docentes puedan hacer con los nuevos soportes tecnológicos, son los jóvenes los verdaderos protagonistas de esta historia.
Para ejemplificar esta noción, a continuación se expondrá un comentario hecho por una alumna en el marco de la realización de un trabajo etnográfico correspondiente a la materia “Práctica Docente I” en el año 2013. Ante la pregunta ¿Cómo ves la escuela hoy?, su respuesta fue la siguiente:
“Afuera la vida pasa por la tecnología y acá dentro lo profesores siguen escribiendo en el pizarrón como hace dos millones de años. No hay renovación. La escuela debería avanzar. A mí me aburre el colegio. Se enseña todo lo mismo, a todos y no se tiene en cuenta que nosotros tenemos diversos intereses. Las clases se tienen que renovar”
Entonces, ¿Cómo son los jóvenes de hoy y cuál es su relación con la cultura mediática y digital? ¿Qué demandan a la escuela? ¿Qué estrategias debemos emplear los docentes para integrar a los jóvenes con las nuevas tecnologías? ¿Con qué problemas y desafíos nos podemos llegar a encontrar?
En primer lugar hay que reconocer que las tecnologías están en la sociedad. Las TIC son casi imprescindibles en el contexto social y la escuela no puede quedarse al margen. A ella asisten los jóvenes de hoy, que nacieron en esta cultura de la tecnología y de la imagen, que trae consigo nuevas formas de lenguaje y nuevas costumbres. La doctora Verónica Dubuc[3] sostiene al respecto:
"Se puede hablar de una subcultura con las nuevas tecnologías. Hay otro manejo del tiempo. Se observan modos diferentes de comunicación y hasta una cultura marcada por la inmediatez y la revalorización de la imagen por sobre la palabra".
Hoy en día, por ejemplo, todos los alumnos poseen un celular y lo llevan a la escuela. Ocho o diez años atrás, no todos tenían uno y los que sí, los dejaban apagados en el fondo de la mochila. La cultura de la tecnología implica que el aparato forme parte del cuerpo como si fuera una extensión más. Es por ello que los jóvenes viven pendientes de ellos a cada minuto y se conectan a Facebook, mandan mensajitos por Whatsapp y suben fotos a Instagram todo el tiempo, incluso frente a los profesores.
El desafío tal vez esté en aprender a negociar con los adolescentes sin negarles el uso. En la negociación está el acuerdo, la posibilidad de que a través del diálogo se llegue a una solución válida y respetable para todos.
En segundo lugar, nos encontramos con que la escuela ya no es la única fuente válida de conocimiento para las nuevas generaciones. Los niños y los jóvenes obtienen conocimientos y nuevas destrezas sin la intervención de los adultos. En consecuencia, las clases van perdiendo lugar y terminan desprestigiándose frente a otras actividades e intereses.
Como analiza, Flavia Propper[4]:
“Con la incorporación de las TIC, se quiebra la asimetría tradicional entre docente y alumno. Hoy los alumnos tienen acceso a la misma información que los adultos y, desde múltiples fuentes, se evidencia la pérdida del monopolio de la autoridad escolar. El “juego” de saberes y poderes se redistribuye de una manera diferente entre sus protagonistas.”
Sin duda, los jóvenes de hoy se aburren fácilmente en la escuela, incluso muchos de ellos presentan problemas de aprendizaje, “copian y pegan” cuando tienen que hacer trabajos prácticos e incluso leen mucho menos. Y los profesores, a veces quedan desdibujados frente a la impronta de los alumnos.
Sin embargo, el rol de la escuela y del docente no se ha desvalorizado frente a la mirada de la sociedad. Siguen siendo la institución específica (la única) encargada de cumplir con el mandato fundacional que la sociedad le encargó: impartir capital cultural y posibilitar la conformación del ciudadano[5].
El desafío está en poder plantear en el aula de qué manera las nuevas tecnologías impactan en la escuela y cómo ésta es y será capaz de articularlas. Y así, proponer nuevos tratamientos para el saber, por ejemplo, la lectura de literatura desde las Netbooks o actividades en la red donde los chicos puedan conectarse con otros jóvenes que escriban en grupos de FanFiction[6].
En tercer lugar, los jóvenes de hoy están estimulados tanto por la realidad concreta como por la realidad virtual. Los juegos en red hasta son jugados en las mismas aulas. Entonces, los docentes, a través de estrategias y recursos improvisados deben brindarles nuevos estímulos para captar su atención.
Lo cierto es que, para captar la atención de los alumnos a veces hay que ampliar la mirada y recurrir a todas aquellas opciones que sirvan para logar el objetivo pretendido. Esto se puede conseguir si tenemos en cuenta la gran variedad apoyos técnicos con los que contamos. Por ejemplo:
“aquellos elementos con conexión a internet, como las computadoras, la pizarra digital interactiva, los teléfonos celulares de nueva generación, a los que se suma la contribución de reproductores de DVD, proyectores, grabadores y filmadoras digitales, así como los periféricos: impresoras, parlantes potenciados, auriculares, etc., todos soportes de una cultura digita multimedial”[7].
En el pasado, las lecciones en el pizarrón y dictados eran habituales. En la actualidad, tal vez lo sean pero también otras estrategias y nuevos enfoques surgieron: debates, cafés literarios, películas para analizar y ferias de ciencias son algunos ejemplos de estrategias que venimos encontrando quienes transitamos la escuela secundaria en los últimos años. 
Tal vez, si consideramos a esta época una época de transición podemos encontrar mixturas en lo que se refiere al uso de las nuevas tecnologías, pero no cabe duda que el desafío se encuentra en ampliar el horizonte hacia las posibilidades de diseñar estrategias de enseñanza significativas para las nuevas generaciones. Por ejemplo, las páginas web o videos de Youtube también pueden servir como medio para el conocimiento.
Y por último, los jóvenes de hoy, ligados a las tecnologías, se caracterizan por hacer menos uso del espacio público. Mientras que varias décadas atrás, el entretenimiento se hallaba por fuera del hogar, es decir, en las calles, los clubes y los parques; en la actualidad el joven decide quedarse en casa conectado a la red. Tal y como expresa Dubuc[8]:
"Hoy hay un menor uso del espacio público, se sale menos, hay mas miedos. A eso se suma que salir implica un programa más caro en términos económicos que quedarse en casa dejando que los chicos pasen la tarde jugando a la play o en la compu".
Entre las consecuencias se encuentra el hecho de que los padres no sepan poner límites a sus hijos, y éstos se quedan frente a la pantalla hasta altas horas. Y puede suceder, al día siguiente, que se queden dormidos en las aulas.
Si bien, la escuela posibilita en contacto del alumno con el espacio de lo público (con la comunidad, por ejemplo), el desafío se centra en la posibilidad de articular aquél espacio con las nuevas tecnologías.
Que los alumnos puedan debatir la importancia de la conexión, no sólo a nivel multimedial o digital, sino a nivel comunidad-participantes de la comunidad, puede llegar a resultar enriquecedor a la hora de conformar nuevas experiencias.

CONCLUSIÓN

Hasta aquí, tanto el recorrido personal como el recorrido teórico y expositivo, ha posibilitado una reflexión válida sobre el fenómeno de las tecnologías de la información y la comunicación.
La escuela necesita de las TIC porque ya no puede quedar al margen de un fenómeno que acapara a la sociedad entera. Es un derecho de los jóvenes, como alumnos, acceder a las nuevas tecnologías y que se le garantice los beneficios de la misma: un mundo mucho más amplio y accesible.




[1] Minzi, V (Coord). Tecnologías de la información y la comunicación en la escuela. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Bs.As. 2007.
[2] http://www.buenosaires.gob.ar/areas/educacion/evaluacioneducativa/evaluacion_tecnologia_escuela_conisbn.pdf
[3] http://www.laprensa.com.ar/426876-Nuevas-tecnologias-como-afectan-a-los-jovenes.note.aspx
[4] http://www.buenosaires.gob.ar/areas/educacion/evaluacioneducativa/evaluacion_tecnologia_escuela_conisbn.pdf
[5] Frigerio, G y Poggi, M. Institución Escolar. Ministerio de Cultura y Educación. Bs.As. 1993
[6] El término fanfiction o fan fiction hace referencia a relatos de ficción escritos por fans de una obra literaria o dramática (ya sea película, novela, programa de televisión, videojuego, anime...). En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original o de creación propia del autor de fanfic, y se desarrollan nuevos papeles para estos.
[7] http://www.buenosaires.gob.ar/areas/educacion/evaluacioneducativa/evaluacion_tecnologia_escuela_conisbn.pdf
[8] http://www.laprensa.com.ar/426876-Nuevas-tecnologias-como-afectan-a-los-jovenes.note.aspx

martes, 14 de marzo de 2017

Escuela 2030: contenidos online, profesores como "guías" y un idioma global de enseñanza

Fuente:
http://www.infobae.com/2014/10/30/1605372-escuela-2030-contenidos-online-profesores-como-guias-y-un-idioma-global-ensenanza/

No falta tanto para el año 2030. Son dieciseis años para proyectar una escuela y una manera de aprender y enseñar hacia el futuro que contemple e incorpore las transformaciones socio-históricas que imprime este frenético siglo XXI.
Seguramente ese espacio aúlico, casi sagrado, con el profesor al frente de un grupo de alumnos sentados mirando hacia él, en el 2030, ya no será el mismo. La clave del debate será cómo y en qué eslabones del proceso educativo se instalará y ocurrirá esa reinvención.
Teniendo en cuenta uno de los aspectos más interesantes de esta encuesta 2014 que encaró el World Innovation Summit for Education (WISE), el futuro de la escuela y la educación se desprende sobre las bases de lo que hoy funciona bien. Y no necesita reinventarse por completo.
Ahora, ¿cuál será la justa medida entre la inyección renovadora que aportarán las nuevas tecnologías y la capacidad de discernimiento y profundización de los contenidos online o de la Big Data, esa acumulación casi paralizante de sobreinformación que inhibe muchas veces la posibilidad de pensar?
¿Cuál será el rol de los profesores? ¿Existirá un idioma global en la educación del siglo XXI? ¿Deberían las escuelas priorizar las habilidades personales por sobre el conocimiento académico? ¿Alcanzará con el diploma para la certificación profesional?
Estas son algunas de las preguntas medulares que se propuso abordar la iniciativa WISE -fundada en 2009 por la Fundación Qatar- por sus siglas en inglés, World Innovation Summit for Education , cuya cumbre mundial se realizará en Doha, Qatar, entre el 4 y 6 de noviembre próximo.
La encuesta "Cómo será la escuela en el año 2030" se realizó entre 645 expertos globales entre el 3 y el 30 de junio de 2014. Infobae accedió en forma exclusiva al informe de las conclusiones de la encuesta WISE y aquí las presenta.
Inside sobre el futuro
El gran valor agregado de la encuesta de WISE lo completan los cinco expertos destacados que interpretaron cada una de las conclusiones y los datos duros de la investigación. Ellos son, el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky; el profesor indio, Sugata Mitra, de la Universidad de Newcastle, Inglaterra; John Mahaffie un estudioso del futuro de la educación y cofundador de la Asociación de Profesionales del Futuro; Yasar Jarrar, uno de los líderes de los Emiratos Árabes más brillantes del WEF (World Economic Forum ) y Julia Gillard, ex primer ministro de Australia y también ex ministra de Educación.
Conclusión 1: De las fuentes calificadas al valor del "click"
Este punto estuvo dividido entre los expertos que respondieron: aquí se plantea uno de los desafíos pendientes de la accesibilidad a los contenidos online. Se trata del valor y la jerarquización de las fuentes del saber. Casi la mitad de los encuestados (el 43%) refiere al contenido online provisto por personas especializadas y/o instituciones privadas como la fuente más importante de conocimiento.
Sobre los contenidos online el experto Noam Chomsky, considerado el padre de la lingüística moderna, es categórico: "Comparto el punto de vista del 43 por ciento de los expertos de la encuesta de que el contenido online es una herramienta pedagógica, útil para aliviar los problemas de acceso, pero no es suficiente como modelo para la educación".
Chomsky cita la experiencia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) donde trabaja actualmente para rescatar el aporte al conocimiento del aquí y ahora. "En el MIT mientras se escucha una conferencia, se completa el proceso educativo con lo que aportan los colegas y las reflexiones en vivo de otros profesores. Por eso creo que es improbable que pueda sobrevivir la educación online, porque será una experiencia más empobrecida. Aunque claramente es una ventaja para aquellos que no podían compartir la experiencia in situ".
Sobre este punto, el 13% de los encuestados priorizó como fuentes autorizadas a los factores externos del alumno: ambiente social y personal que lo rodea; mientras que el 8% cita el lugar de trabajo, y el 3 por ciento cita a las instituciones culturales como las principales fuentes de conocimiento en el futuro.
Conclusión 2: La innovación en educación será un atributo muy valorado
Este punto tuvo consenso categórico entre los que respondieron la encuesta. El 93% de los encuestados se mostró a favor de que las escuelas implementen métodos innovadores basados ​​en nuevos enfoques de enseñanza y procesos creativos. Sólo el 7% considera que las escuelas volverán a los valores fundamentales y las tradiciones.
¿Por qué resulta clave para los expertos la noción de innovación? Porque se extiende más allá de las nuevas herramientas de enseñanza, abarca a las pedagogías innovadoras y la redefinición de los roles tradicionales en todos los niveles de la educación.
Consultado por los resultados de la encuesta de WISE, el especialista argentino en educación Juan María Segura, autor del libro Yo qué sé. La educación argentina en la encrucijada (Editorial Dunken), precisa a Infobae: "Innovar es un mandato y no una opción. Hoy, con la evidencia contundente del abandono escolar en la región (el 45 por ciento en promedio abandona sus estudios entre los 14 y 16 años) y los malos aprendizajes; es tiempo de canalizar la energía y el tiempo hacia formatos más interactivos, lúdicos y sociales, las instituciones no deberían ver en la innovación una opción sino una obligación impostergable".
John Mahaffie es un gran inspirador para los expertos en educación por sus ideas y entusiasmo creativo y agrega: "La gente suele pensar que para innovar hay que gastar dinero y dar a cada estudiante una tablet o notebook. Hay enfoques alrededor del uso de la tecnología mucho más interesantes. Por ejemplo, cambiar la rigidez del sistema actual de clasificar a los niños por su edad sería una innovación social y pedagógica".
Conclusión 3: el conocimiento académico se complementará con otros
El 75% de los encuestados piensa que las habilidades personales serán fundamentales y complementarán a los logros académicos. Mientras que el 42% de los encuestados piensa que el conocimiento académico será fundamental.
El especialista en educación Gabriel Sánchez Zinny es presidente de Kuepa, una iniciativa para introducir nuevas tecnologías en la educación latinoamericana y autor del libro Educación 3.0. La lucha por el talento en América Latina.
Agrega Sánchez Zinny: "En la sociedad del conocimiento del siglo 21, el mercado laboral demanda una combinación de lo que en inglés se denomina hard y soft skills, conocimientos académicos y prácticos. En estas habilidades del Siglo 21 figuran la curiosidad intelectual, la capacidad de adaptarse al cambio, la de trabajar en diferentes culturas y la de identificar y entender problemas, y la de trabajar en equipo".
Conclusión 4: ¿sólo con el diploma alcanza?
En la escuela del futuro, los expertos se muestran divididos sobre la cuestión de la certificación y la evaluación. El 39% sostiene que los títulos universitarios seguirán siendo el método más importante de la evaluación; mientras que el 37% cree que el diploma tradicional será sustituido por certificaciones profesionales que evalúan habilidades tales como gestión, colaboración y creatividad.
Agrega Sánchez Zinny: "Aquí difiero con la mayoría de los encuestados que sugieren que las habilidades académicas serán menos importantes. Estas últimas seguirán siendo importantes, pero la escuela tendrá que enfocarse también a enseñar habilidades blandas. Lo que realmente es diferente en este nuevo siglo es la necesidad de adaptarse mucho más al cambio permanente que viven casi todas las industrias".
Conclusión 5: enseñar y aprender serán dos procesos muy diferentes
De acuerdo con el 73% de los expertos WISE, el papel de los profesores se desplazará hacia el de "guía", de "mentores" de los estudiantes a lo largo de sus trayectorias de aprendizaje autónomo.
Para la minoría, un 19% cree que empoderar a los docentes está muy bien, ya que su responsabilidad principal será la de entregar conocimiento. Un 8% imagina funciones más limitadas para los profesores, a quienes colocan como los principales responsables de la validación en la línea de trabajo del estudiante.
Sánchez Zinny es uno de los 13 argentinos que participarán en la Cumbre Wise 2014 la semana próxima semana en Doha, Qatar y en charla con Infobae analiza: "La encuesta de Wise sobre el futuro de la educación parece confirmar lo que ya se ve en algunos sistemas educativos, donde la tecnología está cambiando la forma de enseñar y aprender; donde el alumno se convierte en el centro del proceso de enseñanza, y el maestro es más bien un facilitador, con la posibilidad también de poder dedicarle más tiempo a los alumnos que más lo necesitan. Con las nuevas tecnologías todos pueden aprender a su propio ritmo, y acorde a sus intereses".
Conclusión 6: la educación se convertirá en un esfuerzo de por vida
El 90% de los expertos consultados cree que la educación será un proceso continuo, que se extenderá a lo largo de la vida profesional del estudiante/graduado. Sólo el 10 por ciento de los encuestados cree que el sistema tradicional. El formato que implica un período de aprendizaje inicial y que termina con la obtención de un título, persistirá.
Precisa Sanchez Zinny: "La acreditación académica que sugieren los encuestados se darán si buscamos incorporar un ecosistema de innovación en el sector educativo. Es fundamental atraer nuevos players, emprendedores, inversores privados, organizaciones sin fines de lucros, que también puedan proveer educación, incorporar tecnología al sistema educativo, colaborar en modernizarlo y acercarlo a las demandas del mundo laboral".
Conclusión 7: planes de estudio "a medida"
El 83% de los expertos cree que el contenido pedagógico tendrá que adaptarse y será "a medida" de los perfiles individuales de los estudiantes. El 17% restante de los encuestados cree que los planes de estudio seguirán siendo actualizados y normalizados.
Sugata Mitra es profesor en la Escuela de Educación, Comunicación, Lenguaje y Ciencias de la Universidad de Newcastle, en Inglaterra. El profesor Mitra ganó el premio TED 2013 en reconocimiento a su trabajo por ayudar a construir el proyecto "La escuela en la nube" en inglés "School in the Cloud", un espacio creativo online donde chicos de todo el mundo pueden realizar preguntas sustanciales y existenciales ("big questions") sobre las que quieran conocer y saber; compartir conocimientos y servir de guía para educadores y ampliar la accesibilidad a ciertos contenidos y fuentes autorizadas.
El profesor Mitra pone la lupa sobre dos aspectos fundamentales que propone esta encuesta y engloba ir hacia métodos más holísticos a la hora de enseñar: "Hay que contemplar las habilidades interpersonales del alumno. Eso dice más de él que las altas calificaciones en las disciplinas clásicas, como matemáticas o historia. En la encuesta, el 83% de los expertos sostienen que los planes de estudio serán a medida de las necesidades de cada estudiante y el aprendizaje en sí mismo se volverá un proceso más colaborativo".
Conclusión 8: el sector público no va a tener el monopolio de la educación
El 70% de los encuestados piensa que el Estado no va a ser la principal fuente de financiación para la educación. Y que en su lugar será financiado principalmente por las familias (43%), o patrocinadores o sponsors de la empresa (27%). Sólo el 30% de los expertos creen que la financiación será administrada en su totalidad por el sector público.
Cómo se financiará la educación en el futuro es otra de las preguntas que atravesó la encuesta de WISE. Y de vuelta aparece la apelación al equilibrio y no a la polarización de las estrategias: encontrar el equilibrio entre los intereses públicos y los recursos privados.
Julia Gillard, ex primer ministro de Australia y también ex ministra de Educación, cree que un modelo mixto maximizará la accesibilidad, sin comprometer la diversidad.
Yasar Jarrar es consultor en finanzas y management de los Emiratos Árabes y un líder brillante y joven del WEF (World Economic Forum ) y estudió en Harvard. Jarrar tiene un posición bien definida al respecto: "Una vez que se ha completado la educación básica -que siempre debe permanecer bajo el Estado o la financiación pública- los empleadores deben pagar por la educación superior, ya que son las entidades que obtendrán el mayor beneficio. En este sentido, la empleabilidad y las fuerzas del mercado tendrían un impacto directo en los programas escolares y pone en discusión quién decide que algunas disciplinas queden en el camino".
Conclusión 9: el acceso y uso de la Big Data cambiará el panorama
Sobre el impacto de la Big Data en el futuro de la educación, el consenso entre los expertos es contundente: el 95% coincide que jugará un papel central en la accesibilidad a nuevos conocimientos. Sólo el 5% de los expertos cree que la Big Data no tendrá impacto en el futuro de la educación. Pero para los mismos consultados, los efectos de la Big Data aún son inciertos.
Otra de las conclusiones de la encuesta WISE se refiere a la globalización y al uso y enseñanza de una lengua común a la hora de aprender.
El 65% de los expertos cree que el lenguaje utilizado en la educación no será local o nacional, sino mundial (46%) o regional (19%). El 35 por ciento restante creen que las lenguas vernáculas y nacionales continuarán dominando la educación.
Dice Chomsky sobre el lenguaje de la educación global: "El idioma inglés ha sido desde la Segunda Guerra Mundial el lenguaje global. Esto ha ido disminuyendo y es posible que habrá competidores de un lenguaje global en la ciencia, el comercio, o en la mera interacción entre las personas. Dependerá mucho de lo que ocurra en el escenario internacional. Es posible que haya alguna influencia de China, como lenguaje universal. Sin embargo, para el corto plazo, por lo que podemos imaginar, creo que el inglés es probable que predomine "
El experto Sugata Mitra es optimista sobre la unificación del lenguaje en la educación hoy: "Creo que es el momento de unir nuestras lenguas, culturas e historia en una cultura común, en lugar de tener millones de personas que no pueden entender el uno al otro".
Pero la globalización de la lengua en la educación también plantea algún riesgo. Dice John Mahaffie, "la adopción de un idioma y la pérdida de otros no es bueno para las culturas en general. Que los niños aprendan un idioma para educarse que no sea su lengua materna, no es mejor. Recibirán una mejor educación si se educan en su lengua materna".
El nuevo rol de los maestros
Según la mirada de los expertos en la encuesta, en el 2030 la figura convencional del maestro frente al aula se desdibuja y aparece un nuevo contrato aúlico entre docente-alumno.
El papel tradicional de los maestros como el único disparador del saber quedará obsoleto. Así el 83% de los expertos encuestados anticipan un cambio hacia una educación más individualizada, donde el papel tradicional del docente como el experto, o la fuente máxima de conocimiento cambie a medida que las aulas tradicionales se diversifican y se alimentan de la riqueza de la multiculturalidad.
Como John Mahaffie prevé: "El papel del profesor tradicional será reemplazado por ser un "facilitador del aprendizaje".
Julia Gillard fundamenta los beneficios de las aulas del futuro: "Las clases dirigidas por un solo profesor se transformarán en salas de reuniones, donde los estudiantes intercambiarán ideas y opiniones, bajo la guía de un facilitador experimentado".
En palabras del profesor Mitra, "Como consecuencia de este tipo de aprendizaje colaborativo, los profesores no van a enseñar en la forma en que la conocemos hoy en día: uno puede imaginar un aula de 30 alumnos, transformada en una sala de reuniones de 31 "maestros".

Los resultados de la encuesta demuestran que está ampliamente aceptado que la web será fundamental en la construcción de las escuelas del futuro.
Sugata Mitra lo describe así: "La escolarización se convertirá en una red con una estructura tipo donde el aula será su nodo". Y agrega: "El aprendizaje en línea y el aprendizaje en grupo no son mutuamente excluyentes. No debemos confundir estar en línea con estar solo o aislado. Se puede interactuar y estar juntos, mirando una pantalla. De eso se trata un entorno, algo completamente diferente a estar solo en casa con un ordenador ".
Evolución más que revolución
Según la encuesta WISE, las cualidades profesionales y los conocimientos técnicos desafiarán a los diplomas
académicos tradicionales.
Sin embargo, mientras que las escuelas tradicionales se basan en las evaluaciones académicas 
de aptitud y rendimiento, los nuevos tiempos exigen una nueva definición de los objetivos y resultados.
Segura, que lidera el reclutamiento en el Cono Sur del Proyecto Minerva, concluye:
 "La escuela actual no tiene las capacidades para innovarse desde adentro, y se encuentra presa de
 su agenda como de su práctica histórica y de sus competencias. Adicionalmente, el Estado no tiene
 los incentivos políticos para repensarse como sistema, dado que los plazos de concreción de las 
reformas educativas van a destiempo con la política".
"Por ello, el cambio hacia la escuela del 2030 delineado con tanta claridad y contundencia por los expertos 
en esta encuesta de WISE no se dará con naturalidad. Es importante que la sociedad entera se involucre
 en la transformación del sistema".
Mientras que la innovación es un tema predominante en el debate sobre el futuro de la escuela, 
es importante no confundir la necesidad de la innovación con la necesidad de cambio. Como 
postula Noam Chomsky: "Lo que estamos necesitando es revertir el proceso de socavar lo que es 
positivo sobre el sistema educativo. Queremos resistir y al mismo tiempo desarrollar enfoques que 
mejorarán la escuela como una herramienta y un compromiso. Hay muchos méritos para transmitir 
sobre la evolución de la educación en los últimos tiempos. Y es importante tener en cuenta que
 también se puede aprender mirando hacia atrás".