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miércoles, 5 de abril de 2017

Perfeccionamiento docente


   Octubre 2015

El artículo seleccionado corresponde al CAPITULO XXVI: DEL PERFECCIONAMIENTO DOCENTE, artículo 171° y 171 DR.

Es preciso reconocer que la formación docente no comienza y finaliza con la formación en el profesorado de cuatro años de duración.  La formación docente constituye un proceso continuo de preparación.

El mundo que rodea tanto a docentes como a alumnos cambia rápidamente, los contextos sociales, políticos, económicos y culturales sufren modificaciones constantes tanto a nivel local como a nivel global. En otras palabras, el mundo al que los profesores preparan a sus estudiantes, cambia precipitadamente y las habilidades requeridas evolucionan de igual manera. Por lo tanto, ningún proceso de formación docente puede ser suficiente para preparar a un profesor para una carrera de treinta o cuarenta años.

En efecto, es importante que el desarrollo profesional sea continuo para que los profesores (junto con otros profesionales y en concordancia con la misma institución escolar) puedanmejorar sus competencias y conocimientos, manteniéndose actualizados.

Elegí este artículo porque considero importante que el docente en todo momento reflexione sobre su propia práctica, sobre su formación y sobre el papel que desempeñan los profesores en la formación de los estudiantes como ciudadanos críticos y activos. Y porque además, considero que esta reflexión no puede llevarse a cabo sin la correspondiente actualización tanto de los conocimientos como de las políticas educativas.

Destaco, a continuación, un artículo de la Ley Nacional que refleja lo antedicho:

ARTÍCULO 71.- La formación docente tiene la finalidad de preparar profesionales
capaces de enseñar, generar y transmitir los conocimientos y valores necesarios
para la formación integral de las personas, el desarrollo nacional y la construcción
de una sociedad más justa. Promoverá la construcción de una identidad docente
basada en la autonomía profesional, el vínculo con la cultura y la sociedad
contemporánea, el trabajo en equipo, el compromiso con la igualdad y la confianza
en las posibilidades de aprendizaje de los/as alumnos/as.

Por otro lado, el Estatuto Docente, en el artículo 171°, postula que: “la Dirección General de Cultura y Educación estimulará y facilitará la superación cultural, técnico profesional y la capacitación del personal docente y aspirante en todos los niveles y modalidades…”.Considero que es importante que, el docente durante su continua formación, revalorice su rol poniendo sobre la mesa aquellas cuestiones que deben ser debatidas y que hacen al mejoramiento en la calidad del trabajo del profesor.

 Coincido con Henry A. Giroux en su artículo denominado “Los profesores como intelectuales transformativos” cuando sostiene que es necesario analizar la tendencia que reduce a los profesores a la categoría de técnicos especializados dentro de la burocracia escolar. Según esta visión, por ejemplo,  los docentes en vez de asimilar críticamente los programas curriculares para ajustarse a las preocupaciones pedagógicas específicas, sólo procuran cumplir con ellos.

Al igual que el autor, considero que es necesario defender a los profesores como intelectuales transformativos y agentes autónomos que combinan la reflexión, la práctica académica, la autocrítica necesaria con respecto a la naturaleza y la finalidad de la preparación del profesorados y su formación continua con el fin de educar a los estudiantes para que sean ciudadanos reflexivos y activos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Violencia y desmotivación, los grandes retos de los maestros

La educación está en el ojo de la tormenta. Entre la polémica por la reforma de la primaria bonaerense (muy criticada por la eliminación de las notas de 1 a 3), la ley de jardines comunitarios(que responsabiliza al Estado por estas instituciones, pero también incorpora al estatuto docente a quienes no tienen título) y los episodios de violencia, en estos días se habló mucho sobre lo que sucede en las escuelas.
El panorama puede parecer poco alentador, pero entre los jóvenes crece el interés por la docencia: la matrícula en los institutos de formación aumentó 29% en los últimos 5 años. Según el último dato disponible, en 2012 había 384.980 estudiantes en los profesorados de nivel inicial, primario y secundario de todo el país.
Clarín entrevistó a quienes siguen creyendo que las aulas pueden ser espacios de aprendizaje y transformación: los nuevos maestros. Para ellos, enseñar sigue valiendo la pena, aun en este escenario lleno de arduos desafíos y dificultades inéditas.
Carina Curi (26), Eloy Crateri (24) y Susana Lajtaváry (26) están atravesando su primer año en las aulas, de la mano de la ONG Enseñá por Argentina (ver Convocan...). Con el entusiasmo intacto, ellos aseguran que la violencia y la falta de motivaciónde los alumnos son los dos problemas más graves que detectan hoy en las escuelas.
“Lo primero que me llamó la atención al llegar al aula fue la agresión que circula entre los chicos –admite Carina, maestra de Matemática y Ciencias Naturales en 6° y 7° grado en la Escuela Inmaculada Concepción de Constitución–. Muchas veces esto obedece a los problemas que traen de sus casas. Hay muchos nenes que a los 11 años prácticamente viven solo s, o rodeados de situaciones de violencia y alcoholismo en el hogar”.
Eloy, profesor de Construcción Ciudadana en el colegio Santa Rosa de Lima, en Villa Rosa, coincide: “El mayor desafío es comprender la enorme complejidad que los chicos tienen detrás, la ‘mochila’ con la que llegan al aula, y que los condiciona en su rendimiento”. Para Eloy, es fundamental que los docentes “les insistan a los chicos en que pueden evitar repetir las historias familiares ” y “mostrarles opciones” para que puedan construir sus proyectos de vida.
Para Susana, que trabaja con chicos de 3° y 4° grado en un centro de apoyo escolar en Villa Martelli, el principal reto es combatir la falta de motivación de los estudiantes. “Algunos padres te dicen: Ya no sé qué hacer con él , y te dejan a su hijo. Frente a esa etiqueta, es muy difícil motivar a los chicos, lograr que vean el valor de la educación y mostrarles que ellos pueden ”, cuenta. Más que nunca, dice Susana, enseñar exige convencer a los chicos de que son capaces de aprender.
Estos docentes jóvenes también admiten que la “ contención ” de los chicos ya forma parte del rol de los maestros, aunque reconocen que el aprendizaje tiene que volver a estar en el centro. “El trabajo solo tiene sentido cuando lográs que todos aprendan. Eso exige encontrar la mejor manera para cada chico, que quizás no coincide con la forma en que planificaste tu clase. Por eso, un buen docente tiene que ser creativo y flexible ”, dice Susana.
Claro que, en tiempos de Google, lo principal es enseñar habilidades más que contenidos. “Mi objetivo en el aula es despertar la curiosidad de los alumnos, que se hagan preguntas. Creo que un buen docente tiene que alimentar el espíritu crítico de los chicos, que sean cuestionadores y partícipes de su aprendizaje”, añade Eloy.
Para los expertos, uno de los grandes desafíos de la docencia hoy es la innovación, asociada sobre todo a la irrupción de las nuevas tecnologías. Para Gabriel Latorre, especialista de Fundación Lúminis, es clave “enseñar a identificar, analizar e interpretar de manera crítica la información a la que acceden los alumnos en la web; poder detectar quién la produce y valida, para así transformarla en conocimiento”.
Sandra Ziegler, investigadora de FLACSO, subraya que la escuela actual se ve desafiada por lo que ocurre fuera de sus muros: “Los docentes hoy trabajan en un sistema educativo masificado, desigual y heterogéneo, y esto implica prepararse para trabajar en instituciones que tienen el mandato de ser inclusivas. Además, las transformaciones de las sociedades de las últimas décadas, atravesadas por las tecnologías y los medios, los niveles importantes de pobreza y marginación, y la incertidumbre sobre el futuro, plantean un escenario diferente del que tradicionalmente tuvo la escolarización”.

Fuente: Clarín. 25/9/2014