sábado, 18 de marzo de 2017

UN ZAPATO PERDIDO (O cuando las miradas saben mirar)

La exclusión ha perdido poder para producir espanto e indignación en la sociedad.  Ni siquiera la universalización de la escolaridad básica disminuye esta exclusión, pues la solución radica en el ataque a las causas.  Ante este panorama, el autor confía a la escuela democrática una función crucial: contribuir a volver visible lo que la mirada normalizadora oculta.

Autor: Pablo Gentili

Aquella mañana salí con Mateo, mi hijito, a hacer unas compras.  Las necesidades familiares eran eclécticas: pañales, disquetes, el último libro de Ana Miranda y algunas botellas de vino argentino, difíciles de encontrar a buen precio en Río de Janeiro.  Al cabo de algunas cuadras, Teo se durmió plácidamente en su cochecito.  Mientras él soñaba con alguna cosa probablemente mágica, percibí que uno de sus zapatos estaba desatado y a punto de caer.  Decidí  sacárselo para evitar que, en un descuido, se perdiera.  Pocos segundos después, una elegante señora me alertó: “¡Cuidado!, su hijo perdió un zapatito”.  “Gracias – respondí-, pero yo se lo saqué.”  Más adelante, el portero de un edificio de garaje movió su cabeza en dirección al pie de Mateo, diciendo en tono grave: “El zapato”.  Levantando el dedo pulgar en señal de agradecimiento, continué mi camino. Antes de llegar al supermercado, al doblar la esquina de la Avenida Nossa Señora de Copacabana y Rainha Elizabeth, un surfista igualmente preocupado con el destino del zapato de Teo dijo: “Oí, mané, tu hijo perdió la sandalia”. Erguí el dedo nuevamente y sonreí agradeciéndoselo, ya sin tanto entusiasmo.  La supuesta pérdida del zapato de Mateo no dejaba de generar muestras de solidaridad y alerta. Al llegar a nuestro departamento, João, el portero, con su habitual histrionismo, gritó despertando al niño: “¡Mateo, tu papá perdió de nuevo el zapato!” 

El malestar de los profundos contrastes

Una vez a resguardo de las llamadas de atención, comenzó a invadirme una incómoda sensación de malestar.  Río de Janeiro es un territorio de profundos contrastes, donde el lujo y la miseria conviven de forma no siempre armoniosa.  Mi desazón era, quizás, injustificada: ¿qué hace del pie descalzo de un niño de clase media motivo de atención en una ciudad con centenares de chicos descalzos, brutalmente descalzos? ¿Por qué, en una ciudad con decenas de familias que viven a la intemperie, el pie superficialmente descalzo de Mateo llamaba más la atención que otros pies cuya ausencia de zapatos es la marca inocultable de la barbarie que supone negar los más elementales derechos humanos a millares de individuos?. La pregunta me parecía trivial.  Pero fui percibiendo que encerraba cuestiones centrales sobre las nuevas (y no tan nuevas) formas de exclusión social y educativa vividas hoy en América Latina.

Reconocer o percibir acontecimientos es una forma de definir los límites arbitrarios entre lo “normal” y lo “anormal”, lo aceptado y lo rechazado, lo permitido y lo prohibido.  De allí que, mientras es “anormal” que un niño de clase media ande descalzo, es absolutamente “normal” que centenares de chicos deambulen sin zapatos por las calles de Copacabana pidiendo limosna.  La “anormalidad” vuelve los acontecimientos visibles, cotidianos, al tiempo que la “normalidad” tiene la facultad de ocultarlos.  En nuestras sociedades fragmentadas, los efectos de la concentración de riquezas y la ampliación de miserias se diluyen ante la percepción cotidiana, no sólo como consecuencia de la frivolidad discursiva de los medios de comunicación de masas, sino también por la propia fuerza que adquiere aquello que se toma cotidiano, “normal”.

La exclusión es, hoy, invisible a los ojos.  Y la invisibilidad es la marca más visible de los procesos de exclusión en este milenio que comienza.  La exclusión y sus efectos están ahí.  Son evidencias crueles y brutales que nos enseñan las esquinas, comentan los diarios, exhiben las pantallas.  Pero la exclusión parece haber perdido poder para producir espanto e indignación en una buena parte de la sociedad.  En los “otros” y en “nosotros”.

La selectividad de la mirada cotidiana es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos. Uno es un pie que perdió el zapato. El otro es un pie que, simplemente no existe. Nunca existió ni existirá. Uno es el pie de un niño. El otro es el pie de nadie.

La exclusión se normaliza y, así, se naturaliza. Desaparece como “problema” y se vuelve sólo un “dato”, que, en su trivialidad, nos acostumbra a su presencia y nos produce una indignación tan efímera como lo es el recuerdo de la estadística que informa del porcentaje de individuos que viven por debajo de la “línea de pobreza”.  [En Brasil, casi un tercio de la población, unos 50 millones de personas, vive en la indigencia, tiene un ingreso mensual inferior a 32 dólares y no consume el mínimo de calorías diarias recomendado por la Organización Mundial de la Salud.  Según datos recientes de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para la América Latina (CEPAL) (2000), en América Latina hay 220 millones de pobres, más de la mitad de ellos son niños, niñas y jóvenes. Tener menos de doce años y no ser pobre es una cuestión de suerte: casi el 60% de la población en ese grupo de edad lo es.  Datos que, en rigor, a todos indignan, pero que casi nadie recuerda.]

En nuestras sociedades fragmentadas, los excluidos deben acostumbrarse a la exclusión. Los no excluidos, deben acostumbrarse a la exclusión. Los no excluidos, también.  Así, la exclusión se desvanece en el silencio de los que la sufren y de los que la ignoran… o la temen.

La selectividad de la mirada temerosa es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos.  Uno es el pie de un niño. El otro, el pie de una amenaza. (La mirada insegura es blanca.  El pie de nadie, el que amenaza, negro)

Sin embargo, el miedo no nos hace ver la exclusión, sólo nos conduce a temerla. Y el temor es siempre aliado del olvido, del silencio, y aquí – en el Sur- es, casi siempre, un subproducto de la violencia, cuya vocación es volverse invisible para los que la sufren o presentarse de forma edulcorada en los discursos de las élites que la producen (Pinheiro, 1998).

La selectividad de la mirada desmemoriada es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos. Uno es el pie de un niño. El otro, un obstáculo.

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martes, 14 de marzo de 2017

Escuela 2030: contenidos online, profesores como "guías" y un idioma global de enseñanza

Fuente:
http://www.infobae.com/2014/10/30/1605372-escuela-2030-contenidos-online-profesores-como-guias-y-un-idioma-global-ensenanza/

No falta tanto para el año 2030. Son dieciseis años para proyectar una escuela y una manera de aprender y enseñar hacia el futuro que contemple e incorpore las transformaciones socio-históricas que imprime este frenético siglo XXI.
Seguramente ese espacio aúlico, casi sagrado, con el profesor al frente de un grupo de alumnos sentados mirando hacia él, en el 2030, ya no será el mismo. La clave del debate será cómo y en qué eslabones del proceso educativo se instalará y ocurrirá esa reinvención.
Teniendo en cuenta uno de los aspectos más interesantes de esta encuesta 2014 que encaró el World Innovation Summit for Education (WISE), el futuro de la escuela y la educación se desprende sobre las bases de lo que hoy funciona bien. Y no necesita reinventarse por completo.
Ahora, ¿cuál será la justa medida entre la inyección renovadora que aportarán las nuevas tecnologías y la capacidad de discernimiento y profundización de los contenidos online o de la Big Data, esa acumulación casi paralizante de sobreinformación que inhibe muchas veces la posibilidad de pensar?
¿Cuál será el rol de los profesores? ¿Existirá un idioma global en la educación del siglo XXI? ¿Deberían las escuelas priorizar las habilidades personales por sobre el conocimiento académico? ¿Alcanzará con el diploma para la certificación profesional?
Estas son algunas de las preguntas medulares que se propuso abordar la iniciativa WISE -fundada en 2009 por la Fundación Qatar- por sus siglas en inglés, World Innovation Summit for Education , cuya cumbre mundial se realizará en Doha, Qatar, entre el 4 y 6 de noviembre próximo.
La encuesta "Cómo será la escuela en el año 2030" se realizó entre 645 expertos globales entre el 3 y el 30 de junio de 2014. Infobae accedió en forma exclusiva al informe de las conclusiones de la encuesta WISE y aquí las presenta.
Inside sobre el futuro
El gran valor agregado de la encuesta de WISE lo completan los cinco expertos destacados que interpretaron cada una de las conclusiones y los datos duros de la investigación. Ellos son, el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky; el profesor indio, Sugata Mitra, de la Universidad de Newcastle, Inglaterra; John Mahaffie un estudioso del futuro de la educación y cofundador de la Asociación de Profesionales del FuturoYasar Jarrar, uno de los líderes de los Emiratos Árabes más brillantes del WEF (World Economic Forum ) y Julia Gillard, ex primer ministro de Australia y también ex ministra de Educación.
Conclusión 1: De las fuentes calificadas al valor del "click"
Este punto estuvo dividido entre los expertos que respondieron: aquí se plantea uno de los desafíos pendientes de la accesibilidad a los contenidos online. Se trata del valor y la jerarquización de las fuentes del saber. Casi la mitad de los encuestados (el 43%) refiere al contenido online provisto por personas especializadas y/o instituciones privadas como la fuente más importante de conocimiento.
Sobre los contenidos online el experto Noam Chomsky, considerado el padre de la lingüística moderna, es categórico: "Comparto el punto de vista del 43 por ciento de los expertos de la encuesta de que el contenido online es una herramienta pedagógica, útil para aliviar los problemas de acceso, pero no es suficiente como modelo para la educación".
Chomsky cita la experiencia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) donde trabaja actualmente para rescatar el aporte al conocimiento del aquí y ahora. "En el MIT mientras se escucha una conferencia, se completa el proceso educativo con lo que aportan los colegas y las reflexiones en vivo de otros profesores. Por eso creo que es improbable que pueda sobrevivir la educación online, porque será una experiencia más empobrecida. Aunque claramente es una ventaja para aquellos que no podían compartir la experiencia in situ".
Sobre este punto, el 13% de los encuestados priorizó como fuentes autorizadas a los factores externos del alumno: ambiente social y personal que lo rodea; mientras que el 8% cita el lugar de trabajo, y el 3 por ciento cita a las instituciones culturales como las principales fuentes de conocimiento en el futuro.
Conclusión 2: La innovación en educación será un atributo muy valorado
Este punto tuvo consenso categórico entre los que respondieron la encuesta. El 93% de los encuestados se mostró a favor de que las escuelas implementen métodos innovadores basados ​​en nuevos enfoques de enseñanza y procesos creativos. Sólo el 7% considera que las escuelas volverán a los valores fundamentales y las tradiciones.
¿Por qué resulta clave para los expertos la noción de innovación? Porque se extiende más allá de las nuevas herramientas de enseñanza, abarca a las pedagogías innovadoras y la redefinición de los roles tradicionales en todos los niveles de la educación.
Consultado por los resultados de la encuesta de WISE, el especialista argentino en educación Juan María Segura, autor del libro Yo qué sé. La educación argentina en la encrucijada (Editorial Dunken), precisa a Infobae: "Innovar es un mandato y no una opción. Hoy, con la evidencia contundente del abandono escolar en la región (el 45 por ciento en promedio abandona sus estudios entre los 14 y 16 años) y los malos aprendizajes; es tiempo de canalizar la energía y el tiempo hacia formatos más interactivos, lúdicos y sociales, las instituciones no deberían ver en la innovación una opción sino una obligación impostergable".
John Mahaffie es un gran inspirador para los expertos en educación por sus ideas y entusiasmo creativo y agrega: "La gente suele pensar que para innovar hay que gastar dinero y dar a cada estudiante una tablet o notebook. Hay enfoques alrededor del uso de la tecnología mucho más interesantes. Por ejemplo, cambiar la rigidez del sistema actual de clasificar a los niños por su edad sería una innovación social y pedagógica".
Conclusión 3: el conocimiento académico se complementará con otros
El 75% de los encuestados piensa que las habilidades personales serán fundamentales y complementarán a los logros académicos. Mientras que el 42% de los encuestados piensa que el conocimiento académico será fundamental.
El especialista en educación Gabriel Sánchez Zinny es presidente de Kuepa, una iniciativa para introducir nuevas tecnologías en la educación latinoamericana y autor del libro Educación 3.0. La lucha por el talento en América Latina.
Agrega Sánchez Zinny: "En la sociedad del conocimiento del siglo 21, el mercado laboral demanda una combinación de lo que en inglés se denomina hard y soft skills, conocimientos académicos y prácticos. En estas habilidades del Siglo 21 figuran la curiosidad intelectual, la capacidad de adaptarse al cambio, la de trabajar en diferentes culturas y la de identificar y entender problemas, y la de trabajar en equipo".
Conclusión 4: ¿sólo con el diploma alcanza?
En la escuela del futuro, los expertos se muestran divididos sobre la cuestión de la certificación y la evaluación. El 39% sostiene que los títulos universitarios seguirán siendo el método más importante de la evaluación; mientras que el 37% cree que el diploma tradicional será sustituido por certificaciones profesionales que evalúan habilidades tales como gestión, colaboración y creatividad.
Agrega Sánchez Zinny: "Aquí difiero con la mayoría de los encuestados que sugieren que las habilidades académicas serán menos importantes. Estas últimas seguirán siendo importantes, pero la escuela tendrá que enfocarse también a enseñar habilidades blandas. Lo que realmente es diferente en este nuevo siglo es la necesidad de adaptarse mucho más al cambio permanente que viven casi todas las industrias".
Conclusión 5: enseñar y aprender serán dos procesos muy diferentes
De acuerdo con el 73% de los expertos WISE, el papel de los profesores se desplazará hacia el de "guía", de "mentores" de los estudiantes a lo largo de sus trayectorias de aprendizaje autónomo.
Para la minoría, un 19% cree que empoderar a los docentes está muy bien, ya que su responsabilidad principal será la de entregar conocimiento. Un 8% imagina funciones más limitadas para los profesores, a quienes colocan como los principales responsables de la validación en la línea de trabajo del estudiante.
Sánchez Zinny es uno de los 13 argentinos que participarán en la Cumbre Wise 2014 la semana próxima semana en Doha, Qatar y en charla con Infobae analiza: "La encuesta de Wise sobre el futuro de la educación parece confirmar lo que ya se ve en algunos sistemas educativos, donde la tecnología está cambiando la forma de enseñar y aprender; donde el alumno se convierte en el centro del proceso de enseñanza, y el maestro es más bien un facilitador, con la posibilidad también de poder dedicarle más tiempo a los alumnos que más lo necesitan. Con las nuevas tecnologías todos pueden aprender a su propio ritmo, y acorde a sus intereses".
Conclusión 6: la educación se convertirá en un esfuerzo de por vida
El 90% de los expertos consultados cree que la educación será un proceso continuo, que se extenderá a lo largo de la vida profesional del estudiante/graduado. Sólo el 10 por ciento de los encuestados cree que el sistema tradicional. El formato que implica un período de aprendizaje inicial y que termina con la obtención de un título, persistirá.
Precisa Sanchez Zinny: "La acreditación académica que sugieren los encuestados se darán si buscamos incorporar un ecosistema de innovación en el sector educativo. Es fundamental atraer nuevos players, emprendedores, inversores privados, organizaciones sin fines de lucros, que también puedan proveer educación, incorporar tecnología al sistema educativo, colaborar en modernizarlo y acercarlo a las demandas del mundo laboral".
Conclusión 7: planes de estudio "a medida"
El 83% de los expertos cree que el contenido pedagógico tendrá que adaptarse y será "a medida" de los perfiles individuales de los estudiantes. El 17% restante de los encuestados cree que los planes de estudio seguirán siendo actualizados y normalizados.
Sugata Mitra es profesor en la Escuela de Educación, Comunicación, Lenguaje y Ciencias de la Universidad de Newcastle, en Inglaterra. El profesor Mitra ganó el premio TED 2013 en reconocimiento a su trabajo por ayudar a construir el proyecto "La escuela en la nube" en inglés "School in the Cloud", un espacio creativo online donde chicos de todo el mundo pueden realizar preguntas sustanciales y existenciales ("big questions") sobre las que quieran conocer y saber; compartir conocimientos y servir de guía para educadores y ampliar la accesibilidad a ciertos contenidos y fuentes autorizadas.
El profesor Mitra pone la lupa sobre dos aspectos fundamentales que propone esta encuesta y engloba ir hacia métodos más holísticos a la hora de enseñar: "Hay que contemplar las habilidades interpersonales del alumno. Eso dice más de él que las altas calificaciones en las disciplinas clásicas, como matemáticas o historia. En la encuesta, el 83% de los expertos sostienen que los planes de estudio serán a medida de las necesidades de cada estudiante y el aprendizaje en sí mismo se volverá un proceso más colaborativo".
Conclusión 8: el sector público no va a tener el monopolio de la educación
El 70% de los encuestados piensa que el Estado no va a ser la principal fuente de financiación para la educación. Y que en su lugar será financiado principalmente por las familias (43%), o patrocinadores o sponsors de la empresa (27%). Sólo el 30% de los expertos creen que la financiación será administrada en su totalidad por el sector público.
Cómo se financiará la educación en el futuro es otra de las preguntas que atravesó la encuesta de WISE. Y de vuelta aparece la apelación al equilibrio y no a la polarización de las estrategias: encontrar el equilibrio entre los intereses públicos y los recursos privados.
Julia Gillard, ex primer ministro de Australia y también ex ministra de Educación, cree que un modelo mixto maximizará la accesibilidad, sin comprometer la diversidad.
Yasar Jarrar es consultor en finanzas y management de los Emiratos Árabes y un líder brillante y joven del WEF (World Economic Forum ) y estudió en Harvard. Jarrar tiene un posición bien definida al respecto: "Una vez que se ha completado la educación básica -que siempre debe permanecer bajo el Estado o la financiación pública- los empleadores deben pagar por la educación superior, ya que son las entidades que obtendrán el mayor beneficio. En este sentido, la empleabilidad y las fuerzas del mercado tendrían un impacto directo en los programas escolares y pone en discusión quién decide que algunas disciplinas queden en el camino".
Conclusión 9: el acceso y uso de la Big Data cambiará el panorama
Sobre el impacto de la Big Data en el futuro de la educación, el consenso entre los expertos es contundente: el 95% coincide que jugará un papel central en la accesibilidad a nuevos conocimientos. Sólo el 5% de los expertos cree que la Big Data no tendrá impacto en el futuro de la educación. Pero para los mismos consultados, los efectos de la Big Data aún son inciertos.
Otra de las conclusiones de la encuesta WISE se refiere a la globalización y al uso y enseñanza de una lengua común a la hora de aprender.
El 65% de los expertos cree que el lenguaje utilizado en la educación no será local o nacional, sino mundial (46%) o regional (19%). El 35 por ciento restante creen que las lenguas vernáculas y nacionales continuarán dominando la educación.
Dice Chomsky sobre el lenguaje de la educación global: "El idioma inglés ha sido desde la Segunda Guerra Mundial el lenguaje global. Esto ha ido disminuyendo y es posible que habrá competidores de un lenguaje global en la ciencia, el comercio, o en la mera interacción entre las personas. Dependerá mucho de lo que ocurra en el escenario internacional. Es posible que haya alguna influencia de China, como lenguaje universal. Sin embargo, para el corto plazo, por lo que podemos imaginar, creo que el inglés es probable que predomine "
El experto Sugata Mitra es optimista sobre la unificación del lenguaje en la educación hoy: "Creo que es el momento de unir nuestras lenguas, culturas e historia en una cultura común, en lugar de tener millones de personas que no pueden entender el uno al otro".
Pero la globalización de la lengua en la educación también plantea algún riesgo. Dice John Mahaffie, "la adopción de un idioma y la pérdida de otros no es bueno para las culturas en general. Que los niños aprendan un idioma para educarse que no sea su lengua materna, no es mejor. Recibirán una mejor educación si se educan en su lengua materna".
El nuevo rol de los maestros
Según la mirada de los expertos en la encuesta, en el 2030 la figura convencional del maestro frente al aula se desdibuja y aparece un nuevo contrato aúlico entre docente-alumno.
El papel tradicional de los maestros como el único disparador del saber quedará obsoleto. Así el 83% de los expertos encuestados anticipan un cambio hacia una educación más individualizada, donde el papel tradicional del docente como el experto, o la fuente máxima de conocimiento cambie a medida que las aulas tradicionales se diversifican y se alimentan de la riqueza de la multiculturalidad.
Como John Mahaffie prevé: "El papel del profesor tradicional será reemplazado por ser un "facilitador del aprendizaje".
Julia Gillard fundamenta los beneficios de las aulas del futuro: "Las clases dirigidas por un solo profesor se transformarán en salas de reuniones, donde los estudiantes intercambiarán ideas y opiniones, bajo la guía de un facilitador experimentado".
En palabras del profesor Mitra, "Como consecuencia de este tipo de aprendizaje colaborativo, los profesores no van a enseñar en la forma en que la conocemos hoy en día: uno puede imaginar un aula de 30 alumnos, transformada en una sala de reuniones de 31 "maestros".

Los resultados de la encuesta demuestran que está ampliamente aceptado que la web será fundamental en la construcción de las escuelas del futuro.
Sugata Mitra lo describe así: "La escolarización se convertirá en una red con una estructura tipo donde el aula será su nodo". Y agrega: "El aprendizaje en línea y el aprendizaje en grupo no son mutuamente excluyentes. No debemos confundir estar en línea con estar solo o aislado. Se puede interactuar y estar juntos, mirando una pantalla. De eso se trata un entorno, algo completamente diferente a estar solo en casa con un ordenador ".
Evolución más que revolución
Según la encuesta WISE, las cualidades profesionales y los conocimientos técnicos desafiarán a los diplomas
académicos tradicionales.
Sin embargo, mientras que las escuelas tradicionales se basan en las evaluaciones académicas 
de aptitud y rendimiento, los nuevos tiempos exigen una nueva definición de los objetivos y resultados.
Segura, que lidera el reclutamiento en el Cono Sur del Proyecto Minerva, concluye:
 "La escuela actual no tiene las capacidades para innovarse desde adentro, y se encuentra presa de
 su agenda como de su práctica histórica y de sus competencias. Adicionalmente, el Estado no tiene
 los incentivos políticos para repensarse como sistema, dado que los plazos de concreción de las 
reformas educativas van a destiempo con la política".
"Por ello, el cambio hacia la escuela del 2030 delineado con tanta claridad y contundencia por los expertos 
en esta encuesta de WISE no se dará con naturalidad. Es importante que la sociedad entera se involucre
 en la transformación del sistema".
Mientras que la innovación es un tema predominante en el debate sobre el futuro de la escuela, 
es importante no confundir la necesidad de la innovación con la necesidad de cambioComo 
postula Noam Chomsky: "Lo que estamos necesitando es revertir el proceso de socavar lo que es 
positivo sobre el sistema educativo. Queremos resistir y al mismo tiempo desarrollar enfoques que 
mejorarán la escuela como una herramienta y un compromiso. Hay muchos méritos para transmitir 
sobre la evolución de la educación en los últimos tiempos. Y es importante tener en cuenta que
 también se puede aprender mirando hacia atrás".

Ser o no ser estudiante, ésa es la cuestión

Fuente:
http://opinion.infobae.com/graciela-adriana-lara/2014/07/01/ser-o-no-ser-estudiante-esa-es-la-cuestion/

Por: Adriana Lara

Hace unos días fui convocada por el Bachillerato de Bellas Artes de La Plata: se cumplen 25 años desde que egresé de la institución. Con una sonrisa, leí en el bello programa donde figuraba mi nombre, que éramos la promoción XXX. En una ceremonia emotiva e inolvidable, me encontré asombrada ante un grupo de adolescentes que, desde el escenario del salón de actos, interpretaron en nuestro honor, un tango. Su profesora, Paula Mesa, egresada de mi promoción, había logrado darles la libertad de tocar sus instrumentos admirablemente, de cantar: durante unos minutos fuimos todos estudiantes, atemporales, felices, bañados por la música que borró edades e historias.
Me quedé pensando en ellos: para tocar un instrumento con libertad, es preciso pasar años practicando, estudiando, ensayar. Para ser músico, es preciso ser estudiante.
Hace 25 años, los alumnos de Bellas Artes sabíamos que debíamos esforzarnos y practicar para desarrollar habilidades: todos éramos estudiantes. No serlo podía significar tener que abandonar esa escuela. Por otro lado, hace 25 años, como señaló una de mis compañeras graduadas, no se podía elegir libremente en Bellas Artes ofrecer un tango. Fuimos la promoción que entró con la democracia, tomó tiempo que las cosas cambiaran. Los que nos dedicamos a la docencia sabemos que hubo muchísimos cambios en las escuelas, buenos y no tanto. Fue una alegría saber, mirando a esos chicos que nos lanzaban miradas entre tímidas y burlonas, que el espíritu de mi escuela sigue vigente, que los cambios fueron buenos y que sus alumnos siguen siendo estudiantes, como lo fuimos nosotros.
Se preguntarán a qué me refiero con “ser estudiante”. En mi opinión, el mero hecho de que un niño o un adolescente esté adentro de una escuela no lo hace “estudiante” mágicamente. Para mí, una de las cosas que ha cambiado para mal en los últimos 25 años, es que los adultos hemos puesto en un lugar secundario el enseñar la importancia de ser “estudiantes” a los niños y adolescentes y no asumimos la culpa de las consecuencias que eso ha ocasionado. Lo voy a explicar, sean pacientes.
Si un niño sólo come comida chatarra, por ejemplo, y se enferma, la culpable es su mamá. Nadie en su sano juicio le echaría la culpa al chico: no se debe permitir a los niños hábitos inconvenientes para su salud. Si un niño fuma o bebe alcohol, todos estaríamos de acuerdo: estamos ante algo que está mal. Sus padres serían culpables. Si un niño se niega a aprender a leer y a escribir, a sumar, a restar, a saber que vive en Argentina, a oprimir el botón “power” para prender la tele, a usar el control remoto… evidentemente algo está muy mal. Si un niño o adolescente se niega a leer, a hacer el esfuerzo de comprender algún texto, no intenta escribir en forma coherente algo con un grado mínimo de formalidad… ¿quién es el culpable de habérselo permitido? ¿Quién no le ha hecho entender las inmensas e importantes cosas que se pierde? ¿En qué momento la sociedad ha dejado de considerar que eso está terriblemente mal?  Para ser libre de estudiar lo que me apetezca (o no estudiarlo), de investigar, de leer o dejar de leer, debo poseer esa habilidad, que demanda práctica y esfuerzo. Para tocar el piano y acompañar un tango, debo haber estudiado, practicado y ensayado durante años. Alguien ha olvidado enseñarle a ese jovencito imaginario de mi ejemplo la importancia de ser estudiante, tan crucial como la de no alimentarse exclusivamente de grasas ni ser fumador.
En las  universidades y en los terciarios hay que entender los textos para poder aprender. Para ingresar en un trabajo hay que llenar formularios, superar entrevistas en donde hay que hablar y escribir. El joven que desee hacer algunas de estas cosas y descubra que no posee las habilidades necesarias, deberá cambiar su actitud y desarrollar en corto tiempo las habilidades que podría haber cultivado durante los doce o trece años que duró su educación formal. O dedicarse a otra cosa, que no demande esas habilidades. Se puede vivir sin saber tocar el piano. Se puede vivir sin saber leer, pero no estaríamos hablando de libertad en ese caso.
Como sociedad, deberíamos replantearnos las “libertades” que estamos permitiendo a los niños y dejar de confundirlas con sus “derechos”. Los chicos deben alimentarse en forma saludable por su bien (la palabra “alumno” quiere decir “el que es alimentado intelectualmente”, ya que menciono los alimentos). Deben ejercitarse y no ser sedentarios. Deben aprender a comunicarse, las cosas relativas a su cultura, deben jugar, leer leyendas, cuentos, novelas, hacer cuentas, resolver problemas, escuchar música, dibujar, diferenciar lo que es bueno y lo que es malo, lo que conviene y lo que no conviene para poder, en el futuro (que es su futuro) ser adultos jóvenes libres y responsables.
Si le damos la posibilidad a alguien de elegir no hacer el esfuerzo por aprender, le damos pruebas a carpeta abierta con preguntas previamente conocidas, aceptamos pasivamente que su escritura sea incoherente y plagada de errores de ortografía, estamos haciendo lo mismo que si le decimos que no es necesario lavarse los dientes, levantarse por las mañanas, bañarse, desayunar saludablemente, ir a la escuela, estudiar… en definitiva, estamos haciendo todo lo posible para que esa persona no sea saludable ni libre.  Un chico dormido o jugando al counter al lado de un piano no es un estudiante, es un chico. Un chico que probablemente no será ni bueno ni malo tocando el piano, porque no podrá hacerlo.
Estudiante: el que estudia algo. Del verbo estudiar: dedicarse con atención, con aplicación, con celo a algo. Como si fuera un maleficio, la idea de que aprender demanda esfuerzo ha dejado de ser natural y se desparrama la idea contraria, poderosa. Muchísimos chicos se niegan a dedicarse con atención a estudiar. Como docente, debo enseñar la importancia de ser estudiante para poder comenzar a enseñar.
Sonó el timbre del recreo en el Bachillerato, mientras continuábamos dándonos besos, abrazos, y exclamando “¡Estás igual!”, en una postal digna de ser musicalizada con lo mejor de los 80. Estremecidos por un escalofrío, los de la promoción XXX contemplamos la salida de los estudiantes. El presente joven pasó por entre nosotros,  que somos también presente, pero adulto. Estábamos en nuestra escuela. Fue fenomenal; aprendí allí a ser libre responsablemente, elijo gracias a eso trabajar hoy enseñando el valor que tiene esa libertad. Gracias totales.

Para los que están con exámenes…

Fuente:
http://la-ciencibilidad.blogs.quo.es/2014/09/02/para-los-que-estan-con-examenes/


Es la época de exámenes. Pero no de pruebas. Y es fundamental comprender la diferencia. Muchos alumnos se angustian por el supuesto significado en sus vidas del examen, pero hay muchas cosas que un test como este no mide. La palabra examen viene del latín y significa fiel o aguja de una balanza. Es una forma de medir y como toda medición busca un resultado estandarizado. En cambio, una prueba, del latín probus, significa bueno, honesto, digno de confianza. De este modo resulta más importante en la vida de una persona pasar con éxito las pruebas que con nota los exámenes, sobre todo cuando estos estandarizan.
Así lo comprendió la directora de la Escuela Primaria Barrowford en Lancashire, Inglaterra, Rachel Tomlinson. Esta educadora, en todo el sentido de la palabra, le envió, junto a las notas finales, una carta a sus alumnos, recordando a los estudiantes de todas las cosas que una prueba estandarizada no mide.
Aquí la reproduzco
Estimado alumno:
Se adjuntan los resultados finales de la prueba KS2Estamos muy orgullosos de usted por haber demostrado su compromiso y probado su esfuerzo durante esta difícil semana.
Sin embargonos preocupa que estas pruebas no siempre evalúan todos qué hace de cada uno de ustedes especial y únicoLas personas que crean estas pruebas y el sistema de puntuación no les conocen como vuestros profesoresy menos aún en la forma en que sus familias lo hacenEllos no saben que muchos de ustedes hablan dos idiomas. Ellos no saben que pueden tocar un instrumento musical o que pueden bailar o pintar un cuadroEllos no saben que sus amigos confían en que usted esté allí para ellos o que su risa puede alegrar el día más tristeEllos no saben que escribe poesía o canciones, que se preguntan por el futuroo que a veces cuidan de vuestros hermanos menores después de la escuelaEllos no saben que ha viajado, que sabe cómo contar una gran historia… Ellos no saben que puede ser digno de confianza y que tratatodos los días, de ser mejor  Las puntuaciones que obtiene le dirán algo, pero no le dirá todo.
Así que disfruten de sus resultados y debería estar muy orgulloso de ellos, pero recuerde que hay muchas formas de ser inteligente.