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jueves, 30 de marzo de 2017

Por qué la escuela tradicional es un fracaso en todo el mundo

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"La escuela, tal como funciona en América Latina y en buena parte del mundo, tiene un formato que fue glorioso en la modernidad, pero que hoy parece estar agotado, sin poder restablecer su éxito. Hacemos lo posible para hacerla funcionar, pero no podemos", explica Jorge Eduardo Noro, doctor en educación por la Universidad Católica de Santa Fe, Argentina, en diálogo con Infobae.

"Hace aproximadamente 20 o 30 años que hace agua y no hay forma de encontrarle el rumbo, a pesar de los cambios que se han introducido", agrega.

Alumnos que aparentemente no quieren aprender, profesores que no saben cómo captar su atención, directivos que no pueden gobernar la institución y padres que ya no acompañan a sus hijos. Todos componentes de una crisis que, con distintos niveles de intensidad, afecta a la escuela en gran parte del mundo.

La pérdida de la sacralidad

"La escuela tenía un rasgo de sacralidad indiscutible porque su nacimiento estuvo asociado a las confesiones religiosas, que buscaban educar a sus feligreses. Nunca se desprendió de todo de ese carácter sagrado. Pero a medida que fue pasando el tiempo, ese formato se secularizó y pasó a cumplir un rol fundamental en la conformación de los estados modernos", dice Noro.

"Pero hay un momento en el que esa estructura empezó a caerse, en un procesos que llamo de desacralización, que se dio entre los 80 y los 90. Hoy la escuela perdió el impacto educativo que tenía, y todos los que concurren a ella parecen participar de una misma ceremonia en la que nadie cree", agrega.

La escuela tradicional ha sido víctima de las profundas transformaciones ocurridas a lo largo de la última parte del siglo XX, que alteraron bruscamente la manera de ser de los más jóvenes. Sin poder reaccionar frente a esos cambios, su estructura se ve permanentemente desbordada por demandas que no puede satisfacer.

"En tiempos históricos de cambios constantes, es normal que se hable de crisis en las instituciones"

"En unos tiempos históricos de cambios constantes, es normal que se hable de crisis en las instituciones que llevan tiempo instaladas en la sociedad, como es el caso de la familia, de la escuela, de la iglesia. Entiéndase, pues, que la escuela, que pretende resultados a medio y a largo plazo, ha de tener dificultades para seguir el ritmo de unos tiempos donde impera la rapidez de respuestas y los resultados inmediatos", explica Jaume Sarramona, catedrático de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Barcelona, en diálogo con Infobae.

Una de las grandes transformaciones tiene que ver con la manera en la que circula el conocimiento en la actualidad. En el pasado, la principal fuente de aprendizaje y de descubrimiento intelectual era la escuela.

Pero con el avance de los medios de comunicación y de internet, la relación de los jóvenes con el conocimiento dio un vuelco. Y a los docentes les cuesta cada vez más competir con lo que ofrecen estos nuevos difusores.

"Los principales desafíos a los que la escuela ha de responder en los países avanzados -dice Sarramona- son la pérdida del monopolio que tradicionalmente tenía de la información, porque es obvio que hay más información fuera que dentro de la escuela, y multiplicidad de valores que imperan socialmente. Al reflejar esa misma diversidad conceptual del mundo y la vida en sus profesionales, le resulta difícil determinar un modelo educativo que satisfaga todas las expectativas de las familias y del conjunto de la sociedad".

Otro cambio determinante se dio en la relación entre escuela, familia y sociedad. "La escuela emitía un mensajes redundante. Decía lo mismo que la familia y la sociedad repetían. Pero ahora los mensajes sociales, familiares y escolares están desarticulados", dice Noro.

Docentes y alumnos unidos, pero por el malestar

"Tenemos nuevos actores, nuevos jóvenes que van a la escuela, pero un modelo completamente anterior. Eso produce un sentimiento de malestar, tanto para los docentes, como para los estudiantes. Que es autoritaria, que no integra su socialización externa con nuevas formas de relacionarse con los otros y con nuevas formas de enseñar", dice Nancy Palacios Mena, magíster en sociología, especializada en educación, por la Universidad del Valle, Colombia, consultada por Infobae.

"La explicación de los docentes es que los alumnos no quieren estudiar, que las familias se están desintegrando y que los niños están desadaptados. Pero los jóvenes lo ven diferente. Dicen que lo que les enseñan los maestros no es interesante, que es aburrido. Entonces los intereses de los actores están enfrentados", agrega.

La escuela tradicional era más exclusiva y dejaba a muchos sectores de la sociedad afuera. En las últimas décadas se avanzó mucho en corregir esa desigualdad, y se logró incluir a casi todos.

"Hoy tenemos 40 sujetos con distintas características e historias familiares muy diferentes"

Pero hubo una consecuencia negativa, el público se hizo más heterogéneo, cuando el método de enseñanza de la vieja escuela estaba pensado para que todos los alumnos aprendan de la misma manera, a igual velocidad.

"Antes el docente enseñaba a 30 o 40 chicos que aprendían todos al mismo tiempo, a lo largo de nueve meses. Hoy tenemos sentados a 40 sujetos con distintas características sociales e historias familiares muy diferentes. Sus procesos y tecnologías de aprendizaje varían, pero hacemos como si todos fueran iguales", explica Noro.

Estos cambios hicieron que el trabajo docente se vuelva mucho más complejo. En un contexto en sí mismo más difícil por la pérdida de autoridad de la función.

"La figura ministerial que es le daba al docente en el pasado fue sustituida por la del trabajador de la educación. Así perdió autoridad y presencia social, y se vieron desvalorizados sus conocimientos", dice el pedagogo argentino.

Además, con el ingreso de actores masivos, la institución perdió el hermetismo que la dejaba al margen de muchos conflictos sociales. "Los problemas que tienen los países, como drogas y delincuencia, llegaron a la escuela. Eso provocó un choque generacional con los maestros, que entran en conflicto con las nuevas formas de socialización y de ver el mundo de los jóvenes", dice Palacios Mena.

Hacia una escuela del siglo XXI

"No podemos insistir con un modelo que basta asomarse a una escuela para ver que no funciona, que no creen en ella ni los directivos, ni los docentes, ni los alumnos, que cuando se les pregunta para qué van dicen 'porque nos obligan', y si no, no vendrían nunca. Se debería pensar algo que sea absolutamente transformador. La concepción de tiempo, de espacio, de homogeneización que tiene la escuela, todo eso que está naturalizado, debe replantearse", dice Noro.

¿Cómo tendría que ser el modelo educativo del futuro? Es muy difícil predecir cómo será un paradigma que aún no ha sido creado, pero algunas hipótesis se pueden sostener.

"Para dar respuesta a los desafíos indicados -dice Sarramona-, la escuela ha de profundizar en la flexibilidad organizativa interna, en la utilización de los recursos más diversos y actuales, donde entra inevitablemente el mundo digital, y en la atención personalizada de cada alumno, de modo que colabore a compensar las desigualdades sociales en vez de profundizarlas".

"La administración educativa -continúa- debiera preocuparse más de estos aspectos fundamentales que de determinar de forma detallada lo que tienen que hacer los docentes, a los cuales se debiera otorgar amplia libertad de acción a cambio de velar por la consecución de resultados óptimos".

En un mundo diversificado, dinámico y en permanente transformación es muy difícil imaginar un sistema escolar unificado a nivel nacional como el que existe hoy en gran parte del mundo.

"Deberíamos estar pensando en abrir otros modelos, sin necesidad de que haya un solo, homogéneo, que funcione en todo el país. Entonces, ¿por qué no pensar que sectores educativos privados, religiosos, del ámbito de las ONG y del estado mismo, no pueden empezar a implementar otras experiencias?", se pregunta Noro

"No va a haber una escuela del futuro con una única forma, sino que habrá múltiples maneras de llegar al final del camino, que puede ser la universidad. Muchos caminos:escuelas como las de ahora, otras mucho más abiertas, a distancia, familiares. Siempre garantizando el derecho de todo ciudadano a educarse", concluye.

martes, 14 de marzo de 2017

Escuela 2030: contenidos online, profesores como "guías" y un idioma global de enseñanza

Fuente:
http://www.infobae.com/2014/10/30/1605372-escuela-2030-contenidos-online-profesores-como-guias-y-un-idioma-global-ensenanza/

No falta tanto para el año 2030. Son dieciseis años para proyectar una escuela y una manera de aprender y enseñar hacia el futuro que contemple e incorpore las transformaciones socio-históricas que imprime este frenético siglo XXI.
Seguramente ese espacio aúlico, casi sagrado, con el profesor al frente de un grupo de alumnos sentados mirando hacia él, en el 2030, ya no será el mismo. La clave del debate será cómo y en qué eslabones del proceso educativo se instalará y ocurrirá esa reinvención.
Teniendo en cuenta uno de los aspectos más interesantes de esta encuesta 2014 que encaró el World Innovation Summit for Education (WISE), el futuro de la escuela y la educación se desprende sobre las bases de lo que hoy funciona bien. Y no necesita reinventarse por completo.
Ahora, ¿cuál será la justa medida entre la inyección renovadora que aportarán las nuevas tecnologías y la capacidad de discernimiento y profundización de los contenidos online o de la Big Data, esa acumulación casi paralizante de sobreinformación que inhibe muchas veces la posibilidad de pensar?
¿Cuál será el rol de los profesores? ¿Existirá un idioma global en la educación del siglo XXI? ¿Deberían las escuelas priorizar las habilidades personales por sobre el conocimiento académico? ¿Alcanzará con el diploma para la certificación profesional?
Estas son algunas de las preguntas medulares que se propuso abordar la iniciativa WISE -fundada en 2009 por la Fundación Qatar- por sus siglas en inglés, World Innovation Summit for Education , cuya cumbre mundial se realizará en Doha, Qatar, entre el 4 y 6 de noviembre próximo.
La encuesta "Cómo será la escuela en el año 2030" se realizó entre 645 expertos globales entre el 3 y el 30 de junio de 2014. Infobae accedió en forma exclusiva al informe de las conclusiones de la encuesta WISE y aquí las presenta.
Inside sobre el futuro
El gran valor agregado de la encuesta de WISE lo completan los cinco expertos destacados que interpretaron cada una de las conclusiones y los datos duros de la investigación. Ellos son, el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky; el profesor indio, Sugata Mitra, de la Universidad de Newcastle, Inglaterra; John Mahaffie un estudioso del futuro de la educación y cofundador de la Asociación de Profesionales del FuturoYasar Jarrar, uno de los líderes de los Emiratos Árabes más brillantes del WEF (World Economic Forum ) y Julia Gillard, ex primer ministro de Australia y también ex ministra de Educación.
Conclusión 1: De las fuentes calificadas al valor del "click"
Este punto estuvo dividido entre los expertos que respondieron: aquí se plantea uno de los desafíos pendientes de la accesibilidad a los contenidos online. Se trata del valor y la jerarquización de las fuentes del saber. Casi la mitad de los encuestados (el 43%) refiere al contenido online provisto por personas especializadas y/o instituciones privadas como la fuente más importante de conocimiento.
Sobre los contenidos online el experto Noam Chomsky, considerado el padre de la lingüística moderna, es categórico: "Comparto el punto de vista del 43 por ciento de los expertos de la encuesta de que el contenido online es una herramienta pedagógica, útil para aliviar los problemas de acceso, pero no es suficiente como modelo para la educación".
Chomsky cita la experiencia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) donde trabaja actualmente para rescatar el aporte al conocimiento del aquí y ahora. "En el MIT mientras se escucha una conferencia, se completa el proceso educativo con lo que aportan los colegas y las reflexiones en vivo de otros profesores. Por eso creo que es improbable que pueda sobrevivir la educación online, porque será una experiencia más empobrecida. Aunque claramente es una ventaja para aquellos que no podían compartir la experiencia in situ".
Sobre este punto, el 13% de los encuestados priorizó como fuentes autorizadas a los factores externos del alumno: ambiente social y personal que lo rodea; mientras que el 8% cita el lugar de trabajo, y el 3 por ciento cita a las instituciones culturales como las principales fuentes de conocimiento en el futuro.
Conclusión 2: La innovación en educación será un atributo muy valorado
Este punto tuvo consenso categórico entre los que respondieron la encuesta. El 93% de los encuestados se mostró a favor de que las escuelas implementen métodos innovadores basados ​​en nuevos enfoques de enseñanza y procesos creativos. Sólo el 7% considera que las escuelas volverán a los valores fundamentales y las tradiciones.
¿Por qué resulta clave para los expertos la noción de innovación? Porque se extiende más allá de las nuevas herramientas de enseñanza, abarca a las pedagogías innovadoras y la redefinición de los roles tradicionales en todos los niveles de la educación.
Consultado por los resultados de la encuesta de WISE, el especialista argentino en educación Juan María Segura, autor del libro Yo qué sé. La educación argentina en la encrucijada (Editorial Dunken), precisa a Infobae: "Innovar es un mandato y no una opción. Hoy, con la evidencia contundente del abandono escolar en la región (el 45 por ciento en promedio abandona sus estudios entre los 14 y 16 años) y los malos aprendizajes; es tiempo de canalizar la energía y el tiempo hacia formatos más interactivos, lúdicos y sociales, las instituciones no deberían ver en la innovación una opción sino una obligación impostergable".
John Mahaffie es un gran inspirador para los expertos en educación por sus ideas y entusiasmo creativo y agrega: "La gente suele pensar que para innovar hay que gastar dinero y dar a cada estudiante una tablet o notebook. Hay enfoques alrededor del uso de la tecnología mucho más interesantes. Por ejemplo, cambiar la rigidez del sistema actual de clasificar a los niños por su edad sería una innovación social y pedagógica".
Conclusión 3: el conocimiento académico se complementará con otros
El 75% de los encuestados piensa que las habilidades personales serán fundamentales y complementarán a los logros académicos. Mientras que el 42% de los encuestados piensa que el conocimiento académico será fundamental.
El especialista en educación Gabriel Sánchez Zinny es presidente de Kuepa, una iniciativa para introducir nuevas tecnologías en la educación latinoamericana y autor del libro Educación 3.0. La lucha por el talento en América Latina.
Agrega Sánchez Zinny: "En la sociedad del conocimiento del siglo 21, el mercado laboral demanda una combinación de lo que en inglés se denomina hard y soft skills, conocimientos académicos y prácticos. En estas habilidades del Siglo 21 figuran la curiosidad intelectual, la capacidad de adaptarse al cambio, la de trabajar en diferentes culturas y la de identificar y entender problemas, y la de trabajar en equipo".
Conclusión 4: ¿sólo con el diploma alcanza?
En la escuela del futuro, los expertos se muestran divididos sobre la cuestión de la certificación y la evaluación. El 39% sostiene que los títulos universitarios seguirán siendo el método más importante de la evaluación; mientras que el 37% cree que el diploma tradicional será sustituido por certificaciones profesionales que evalúan habilidades tales como gestión, colaboración y creatividad.
Agrega Sánchez Zinny: "Aquí difiero con la mayoría de los encuestados que sugieren que las habilidades académicas serán menos importantes. Estas últimas seguirán siendo importantes, pero la escuela tendrá que enfocarse también a enseñar habilidades blandas. Lo que realmente es diferente en este nuevo siglo es la necesidad de adaptarse mucho más al cambio permanente que viven casi todas las industrias".
Conclusión 5: enseñar y aprender serán dos procesos muy diferentes
De acuerdo con el 73% de los expertos WISE, el papel de los profesores se desplazará hacia el de "guía", de "mentores" de los estudiantes a lo largo de sus trayectorias de aprendizaje autónomo.
Para la minoría, un 19% cree que empoderar a los docentes está muy bien, ya que su responsabilidad principal será la de entregar conocimiento. Un 8% imagina funciones más limitadas para los profesores, a quienes colocan como los principales responsables de la validación en la línea de trabajo del estudiante.
Sánchez Zinny es uno de los 13 argentinos que participarán en la Cumbre Wise 2014 la semana próxima semana en Doha, Qatar y en charla con Infobae analiza: "La encuesta de Wise sobre el futuro de la educación parece confirmar lo que ya se ve en algunos sistemas educativos, donde la tecnología está cambiando la forma de enseñar y aprender; donde el alumno se convierte en el centro del proceso de enseñanza, y el maestro es más bien un facilitador, con la posibilidad también de poder dedicarle más tiempo a los alumnos que más lo necesitan. Con las nuevas tecnologías todos pueden aprender a su propio ritmo, y acorde a sus intereses".
Conclusión 6: la educación se convertirá en un esfuerzo de por vida
El 90% de los expertos consultados cree que la educación será un proceso continuo, que se extenderá a lo largo de la vida profesional del estudiante/graduado. Sólo el 10 por ciento de los encuestados cree que el sistema tradicional. El formato que implica un período de aprendizaje inicial y que termina con la obtención de un título, persistirá.
Precisa Sanchez Zinny: "La acreditación académica que sugieren los encuestados se darán si buscamos incorporar un ecosistema de innovación en el sector educativo. Es fundamental atraer nuevos players, emprendedores, inversores privados, organizaciones sin fines de lucros, que también puedan proveer educación, incorporar tecnología al sistema educativo, colaborar en modernizarlo y acercarlo a las demandas del mundo laboral".
Conclusión 7: planes de estudio "a medida"
El 83% de los expertos cree que el contenido pedagógico tendrá que adaptarse y será "a medida" de los perfiles individuales de los estudiantes. El 17% restante de los encuestados cree que los planes de estudio seguirán siendo actualizados y normalizados.
Sugata Mitra es profesor en la Escuela de Educación, Comunicación, Lenguaje y Ciencias de la Universidad de Newcastle, en Inglaterra. El profesor Mitra ganó el premio TED 2013 en reconocimiento a su trabajo por ayudar a construir el proyecto "La escuela en la nube" en inglés "School in the Cloud", un espacio creativo online donde chicos de todo el mundo pueden realizar preguntas sustanciales y existenciales ("big questions") sobre las que quieran conocer y saber; compartir conocimientos y servir de guía para educadores y ampliar la accesibilidad a ciertos contenidos y fuentes autorizadas.
El profesor Mitra pone la lupa sobre dos aspectos fundamentales que propone esta encuesta y engloba ir hacia métodos más holísticos a la hora de enseñar: "Hay que contemplar las habilidades interpersonales del alumno. Eso dice más de él que las altas calificaciones en las disciplinas clásicas, como matemáticas o historia. En la encuesta, el 83% de los expertos sostienen que los planes de estudio serán a medida de las necesidades de cada estudiante y el aprendizaje en sí mismo se volverá un proceso más colaborativo".
Conclusión 8: el sector público no va a tener el monopolio de la educación
El 70% de los encuestados piensa que el Estado no va a ser la principal fuente de financiación para la educación. Y que en su lugar será financiado principalmente por las familias (43%), o patrocinadores o sponsors de la empresa (27%). Sólo el 30% de los expertos creen que la financiación será administrada en su totalidad por el sector público.
Cómo se financiará la educación en el futuro es otra de las preguntas que atravesó la encuesta de WISE. Y de vuelta aparece la apelación al equilibrio y no a la polarización de las estrategias: encontrar el equilibrio entre los intereses públicos y los recursos privados.
Julia Gillard, ex primer ministro de Australia y también ex ministra de Educación, cree que un modelo mixto maximizará la accesibilidad, sin comprometer la diversidad.
Yasar Jarrar es consultor en finanzas y management de los Emiratos Árabes y un líder brillante y joven del WEF (World Economic Forum ) y estudió en Harvard. Jarrar tiene un posición bien definida al respecto: "Una vez que se ha completado la educación básica -que siempre debe permanecer bajo el Estado o la financiación pública- los empleadores deben pagar por la educación superior, ya que son las entidades que obtendrán el mayor beneficio. En este sentido, la empleabilidad y las fuerzas del mercado tendrían un impacto directo en los programas escolares y pone en discusión quién decide que algunas disciplinas queden en el camino".
Conclusión 9: el acceso y uso de la Big Data cambiará el panorama
Sobre el impacto de la Big Data en el futuro de la educación, el consenso entre los expertos es contundente: el 95% coincide que jugará un papel central en la accesibilidad a nuevos conocimientos. Sólo el 5% de los expertos cree que la Big Data no tendrá impacto en el futuro de la educación. Pero para los mismos consultados, los efectos de la Big Data aún son inciertos.
Otra de las conclusiones de la encuesta WISE se refiere a la globalización y al uso y enseñanza de una lengua común a la hora de aprender.
El 65% de los expertos cree que el lenguaje utilizado en la educación no será local o nacional, sino mundial (46%) o regional (19%). El 35 por ciento restante creen que las lenguas vernáculas y nacionales continuarán dominando la educación.
Dice Chomsky sobre el lenguaje de la educación global: "El idioma inglés ha sido desde la Segunda Guerra Mundial el lenguaje global. Esto ha ido disminuyendo y es posible que habrá competidores de un lenguaje global en la ciencia, el comercio, o en la mera interacción entre las personas. Dependerá mucho de lo que ocurra en el escenario internacional. Es posible que haya alguna influencia de China, como lenguaje universal. Sin embargo, para el corto plazo, por lo que podemos imaginar, creo que el inglés es probable que predomine "
El experto Sugata Mitra es optimista sobre la unificación del lenguaje en la educación hoy: "Creo que es el momento de unir nuestras lenguas, culturas e historia en una cultura común, en lugar de tener millones de personas que no pueden entender el uno al otro".
Pero la globalización de la lengua en la educación también plantea algún riesgo. Dice John Mahaffie, "la adopción de un idioma y la pérdida de otros no es bueno para las culturas en general. Que los niños aprendan un idioma para educarse que no sea su lengua materna, no es mejor. Recibirán una mejor educación si se educan en su lengua materna".
El nuevo rol de los maestros
Según la mirada de los expertos en la encuesta, en el 2030 la figura convencional del maestro frente al aula se desdibuja y aparece un nuevo contrato aúlico entre docente-alumno.
El papel tradicional de los maestros como el único disparador del saber quedará obsoleto. Así el 83% de los expertos encuestados anticipan un cambio hacia una educación más individualizada, donde el papel tradicional del docente como el experto, o la fuente máxima de conocimiento cambie a medida que las aulas tradicionales se diversifican y se alimentan de la riqueza de la multiculturalidad.
Como John Mahaffie prevé: "El papel del profesor tradicional será reemplazado por ser un "facilitador del aprendizaje".
Julia Gillard fundamenta los beneficios de las aulas del futuro: "Las clases dirigidas por un solo profesor se transformarán en salas de reuniones, donde los estudiantes intercambiarán ideas y opiniones, bajo la guía de un facilitador experimentado".
En palabras del profesor Mitra, "Como consecuencia de este tipo de aprendizaje colaborativo, los profesores no van a enseñar en la forma en que la conocemos hoy en día: uno puede imaginar un aula de 30 alumnos, transformada en una sala de reuniones de 31 "maestros".

Los resultados de la encuesta demuestran que está ampliamente aceptado que la web será fundamental en la construcción de las escuelas del futuro.
Sugata Mitra lo describe así: "La escolarización se convertirá en una red con una estructura tipo donde el aula será su nodo". Y agrega: "El aprendizaje en línea y el aprendizaje en grupo no son mutuamente excluyentes. No debemos confundir estar en línea con estar solo o aislado. Se puede interactuar y estar juntos, mirando una pantalla. De eso se trata un entorno, algo completamente diferente a estar solo en casa con un ordenador ".
Evolución más que revolución
Según la encuesta WISE, las cualidades profesionales y los conocimientos técnicos desafiarán a los diplomas
académicos tradicionales.
Sin embargo, mientras que las escuelas tradicionales se basan en las evaluaciones académicas 
de aptitud y rendimiento, los nuevos tiempos exigen una nueva definición de los objetivos y resultados.
Segura, que lidera el reclutamiento en el Cono Sur del Proyecto Minerva, concluye:
 "La escuela actual no tiene las capacidades para innovarse desde adentro, y se encuentra presa de
 su agenda como de su práctica histórica y de sus competencias. Adicionalmente, el Estado no tiene
 los incentivos políticos para repensarse como sistema, dado que los plazos de concreción de las 
reformas educativas van a destiempo con la política".
"Por ello, el cambio hacia la escuela del 2030 delineado con tanta claridad y contundencia por los expertos 
en esta encuesta de WISE no se dará con naturalidad. Es importante que la sociedad entera se involucre
 en la transformación del sistema".
Mientras que la innovación es un tema predominante en el debate sobre el futuro de la escuela, 
es importante no confundir la necesidad de la innovación con la necesidad de cambioComo 
postula Noam Chomsky: "Lo que estamos necesitando es revertir el proceso de socavar lo que es 
positivo sobre el sistema educativo. Queremos resistir y al mismo tiempo desarrollar enfoques que 
mejorarán la escuela como una herramienta y un compromiso. Hay muchos méritos para transmitir 
sobre la evolución de la educación en los últimos tiempos. Y es importante tener en cuenta que
 también se puede aprender mirando hacia atrás".